Casa Maya

La vivienda maya tradicional de la península de Yucatán no ha sufrido cambios desde sus origenes, es de planta elipsoidal ya que tiene muros redondeados que lo vuelven un espacio acogedor por su forma envolvente; su estructura en madera con cubierta de guano la convierte en uno de los espacios más confortables termicamente hablando en esta calurosa y húmeda región.   
 
Se comienza desplantando en el interior se un piso de sascab ( material arenoso de la región) apisonado de aproximadamente unos 15 a 20 cms de espesor, para evitar la entrada de agua al interior de la vivienda. Su estructura es totalmente de madera, sus soportes de hecho son postes u horcones ( noh ocom ) de unos 20 cms de diámetro que con otros de menor diámetro ( ocom moy ) son la base sobre las que se van colocando las diferentes tipos de varas que formaran la estructura. Los diferentes horcones se van reforzando mediante unos elementos de liga llamados halabche o trenzado de bejucos que junto con los coloches o varas verticales forman un emparrillado anudado con fibras vegetales que al ser posteriormente cubierto con barro mezclado con zacate dan forma a los muros o pak lum. Esto le permite crear una barrera térmica conservando la frescura al interior de la vivienda. Por lo general no se colocan ventanas pero si dos grandes marcos para las puertas al centro de por ambos lados, esto para permitir una circulación franca de lado a lado, tanto de la luz, el aire y los habitantes de la vivienda. Antes de aplicar el enlucido de barro, en la base de los muros se colocan piedras a manera barrera para evitar que la humedad pudra la madera y dañe los muros. 

  
 
Para recibir la estructura se colocan sobre los muros los largueros o pachna que sostendrá el emparrillado vertical o hunquiche que se veran reforzados mediante el hil o emparrillado horizontal. La inclinación de la estructura no sobrepasa la inclinación de 60 grados, lo que permite el escurrimiento de agua y una protección segura contra los huracanes, muy comunes en la península. Los tanche o crucetas rigidizan la estructura, que culmina en un caballete o holnache. Sobre esta estructura se coloca finalmente el huano o zacate, que en algunos casos llega a cubrir la entrada principal de la vivienda, que segun dicen algunos obligan a los visitantes a inclinar su cabeza en señal de respeto para quienes habitan la vivienda.
  
  Este espacio se utiliza principalmente como aposentos y área de recepción de visitas, una construcción similar —pero de menores dimensiones y semiabierta— se construye a un costado para cumplir las funciones de cocina y comedor, este espacio se le denomina koben y se mantiene en un espacio por separado a fin de evitar posibles incendios.

En tiempos de los mayas antiguos y todavia en algunos pueblos remotos se construyen las casas de manera comunitaria, es decir se congregan tanto hombres como mujeres para construir la casa de un vecino o una pareja de recien casados, con la promesa de recibir la misma ayuda cuando requirieran construir la ayuda para reconstruir la casa propia o construir la de alguno de los hijos; esta costumbre se conoce como xula o mano vuelta. Era comun hasta hace poco tiempo que los hijos viviesen muy cerca de los padres o en una vivienda anexa a la de estos. Ello en función de que todos puedan ayudar en las labores de campo, sin embargo con los cambios sociales y la transculturización han ido poco a poco modificando esta costumbre que de seguir este ritmo terminara perdiéndose.

Los mayas antiguos consideraban que todas las cosas estaban animadas y la casa no era la excepción, al centro de la vivienda se encendía el fuego sobre tres piedras, y sobre este no solo se cocinaba sino que constituía en si mismo el alma de la casa. Cuando nacían las hijas sus ombligos eran entrerrados debajo de este, mientras que el de los hijos varones se llevaba a la milpa. Y cuando alguien moría, este se apagaba para siempre, y no se volvía a encender. Aún cuando las costumbres con el tiempo han variado en algunos aspectos la casa maya conserva su carácter maternal, no debe ser en vano que las palabras casa ( NAH ) y madre ( NA ), tengan de hecho la misma raíz y quizas muy en el fondo sean la misma cosa. In lakech Ah laken.

  
 

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